Hoy en día, ver a niñas y niños pegados a una pantalla se ha vuelto parte de la rutina diaria. El tiempo frente a dispositivos electrónicos se acumula sin que muchas veces se note.
Sin embargo, una nueva investigación advierte que este hábito podría tener consecuencias mucho más profundas de lo que imaginamos.
Un reciente estudio publicado por Nature Portfolio analizó datos de más de 50 mil niños y adolescentes en Estados Unidos y encontró que aquellos que pasan cuatro o más horas al día frente a pantallas enfrentan un riesgo considerablemente mayor de desarrollar problemas de salud mental.
La investigación, fue realizada con menores entre 6 y 17 años, donde se reveló que el uso excesivo de pantallas se asocia con un incremento significativo en distintos trastornos. Entre los hallazgos más preocupantes destaca que el riesgo de depresión aumenta hasta en un 61%, mientras que la probabilidad de ansiedad crece un 45%, los problemas de conducta un 24% y el TDAH un 21%.
Especialistas de Flow Neuroscience, empresa dedicada a tratamientos no farmacológicos para la depresión, advierten que el problema podría ser aún mayor, ya que muchos menores terminan recibiendo antidepresivos a edades tempranas, con opciones terapéuticas limitadas.
El estudio subraya que no todo está perdido. La actividad física se posiciona como el factor protector más importante, ya que explica hasta el 39% de la relación entre el tiempo en pantalla y los problemas de salud mental. A esto se suma la importancia de mantener horarios regulares para dormir, responsables de casi el 24% del impacto, mientras que dormir pocas horas representa alrededor del 7%.
“La probabilidad de depresión es lo más alarmante de estos resultados”, explicó la psiquiatra Hannah Nearney, quien destacó que tratar la depresión desde edades tempranas puede implicar desafíos adicionales, especialmente por los efectos secundarios de algunos medicamentos.
Los datos también muestran que este fenómeno podría agravarse en los próximos años. Casi uno de cada tres niños pasa demasiado tiempo frente a pantallas, mientras que solo uno de cada cinco cumple con la recomendación de realizar al menos 60 minutos diarios de actividad física. Además, apenas uno de cada cuatro mantiene horarios de sueño constantes entre semana.
Ante las limitaciones y riesgos de algunos tratamientos farmacológicos, y mientras nuevas alternativas siguen en evaluación por organismos como la FDA, los especialistas coinciden en que la prevención es clave.
Más allá de tratamientos futuros, el estudio plantea un mensaje claro: la salud mental infantil puede protegerse desde casa. Reducir el tiempo frente a pantallas, fomentar la actividad física y respetar rutinas de sueño son acciones simples, pero con un impacto profundo en el bienestar emocional de niñas, niños y adolescentes.

Especialistas advierten que el tiempo prolongado frente a dispositivos electrónicos podría convertirse en un problema de salud pública en niñas y niños.