Meta ha anunciado el lanzamiento de Muse, su nuevo agente de Inteligencia Artificial (IA) personal que ayuda a los usuarios en una gran variedad de tareas.
Muse funciona como un agente personal al que las personas pueden indicarle qué necesitan. Desde tareas relativamente sencillas, como enviar un correo electrónico o reservar un viaje, hasta objetivos más complejos que requieren varios pasos.
Por ejemplo, el usuario puede compartirle una meta y Muse puede ayudar a convertirla en un plan, coordinar recursos y avanzar con el trabajo. Incluso puede abrir un navegador, llenar formularios y realizar acciones en diferentes servicios.
Una de sus características más llamativas es que puede continuar trabajando en segundo plano. Si necesita que el usuario apruebe una acción importante, como enviar un correo o realizar una compra, se detiene y solicita autorización.
La idea de Meta es que Muse pueda recordar detalles que una persona comparte durante sus conversaciones para ofrecer ayuda más personalizada. Todo esto funciona gracias a Muse Spark, el modelo de Meta diseñado para tareas agénticas y para interactuar con herramientas y servicios digitales.
Muse tiene su propia computadora en la nube
Para hacer posible este tipo de tareas, Meta desarrolló Muse Secure VM, una máquina virtual dedicada donde viven el agente y los datos del usuario.
El sistema cuenta con su propio navegador y diferentes capas de seguridad. Además, Meta creó un componente independiente llamado Sentinel, que funciona como una autoridad de permisos: Muse propone realizar una acción, pero Sentinel determina si puede ejecutarse o si es necesario pedir autorización al usuario.
Muse tampoco recibe directamente las contraseñas o credenciales reales. Estas se almacenan en un espacio seguro y el sistema puede utilizarlas cuando sea necesario sin que el agente principal pueda verlas. Además, los usuarios pueden decidir a qué aplicaciones se conecta Muse y qué tipo de acciones puede realizar en ellas. También pueden desconectar servicios cuando quieran.
¿Y qué pasa con la privacidad?
Meta asegura que las conversaciones de Muse y los datos almacenados en la máquina virtual no se comparten con sus sistemas de publicidad. También permite que los usuarios decidan si sus interacciones pueden utilizarse para entrenar los modelos de IA de la compañía.
La empresa también trabaja en Muse Confidential VM, una versión que llegará más adelante este año y que busca cifrar toda la máquina virtual con una clave que únicamente tenga el usuario. De acuerdo con Meta, esto impediría incluso que la propia compañía pueda acceder a esos datos.
Eso sí, Meta reconoce que Muse no es infalible. Como otros agentes de IA, puede cometer errores y enfrentarse a intentos de manipulación, como ataques de prompt injection. Por ello, la compañía afirma haber incorporado diferentes capas de protección y un programa de recompensas de hasta 300 mil dólares para quienes encuentren vulnerabilidades y las reporten responsablemente.
Por ahora, Muse llega primero a Estados Unidos
Muse comenzó su lanzamiento en Estados Unidos para iOS, Android y la web, además de que Meta planea llevarlo próximamente a sus gafas de IA.
El servicio será gratuito para buena parte de las funciones, mientras que habrá planes de suscripción para quienes quieran utilizar capacidades adicionales.
Con Muse, Meta apuesta por una idea que podría cambiar la manera en que usamos la inteligencia artificial: pasar de preguntarle a una IA “¿cómo hago esto?” a simplemente decirle “hazlo por mí”.
