El desafío de la salud: convencer a la población de vacunarse

Millones de personas siguen sin acceso o sin confianza en las vacunas, pese a los avances científicos.

En un mundo donde las vacunas han logrado frenar enfermedades que durante décadas cobraron millones de vidas, hoy el problema ya no es únicamente desarrollarlas. La gran pregunta ahora es otra: ¿qué pasa cuando la vacuna existe, está disponible… pero la gente decide no aplicársela?

Ese fue uno de los temas centrales durante la Semana Mundial de Inmunización 2026 realizada en Brasil, donde especialistas, científicos, instituciones de salud y representantes de la industria analizaron un fenómeno que comienza a preocupar en América Latina: la fatiga social frente a los temas de salud y vacunación.

Después de años marcados por pandemias, campañas masivas y sobreinformación digital, cada vez más personas muestran desinterés, miedo o resistencia hacia las vacunas. Y aunque para muchos el tema parece “superado”, las cifras cuentan otra historia.

Actualmente, 1.46 millones de niños en América Latina son considerados “cero dosis”, es decir, nunca han recibido siquiera su primera vacuna. El dato refleja una paradoja preocupante: las vacunas existen, pero no siempre llegan —o no siempre son aceptadas— por quienes más las necesitan.

El nuevo reto de la vacunación en América Latina

Durante décadas, los sistemas de inmunización en la región se enfocaron principalmente en la infancia. Sin embargo, el panorama demográfico cambió y los especialistas advierten que mantener ese modelo ya no es suficiente.

De acuerdo con la American Health Foundation, los programas de vacunación en América Latina continúan centrados en niños, limitando la capacidad de respuesta para otros grupos como adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas.

El desafío no es menor. Se estima que para 2030 las personas mayores de 60 años representarán el 16.5% de la población total en América Latina y el Caribe, superando incluso a otros grupos etarios. Este envejecimiento acelerado obliga a replantear las estrategias de prevención y protección sanitaria.

Además, desde 2015 la tasa de fecundidad en la región se mantiene por debajo del nivel de reemplazo. Mientras en la década de 1950 las familias tenían en promedio 5.8 hijos, para 2024 la cifra cayó a 1.8 hijos por mujer en América Latina y 1.5 en el Caribe.

La desinformación y el cansancio social

Uno de los puntos más discutidos durante el encuentro fue la creciente desconfianza hacia las vacunas impulsada por desinformación en redes sociales, noticias falsas y el agotamiento colectivo tras años de crisis sanitarias. Especialistas señalan que muchas personas ya no quieren escuchar hablar de enfermedades, prevención o campañas de vacunación, generando una desconexión peligrosa entre la ciencia y la población.

Juliana Villarreal, directora global de Asuntos Públicos del portafolio de Atención Primaria de Pfizer, advirtió que los retrocesos en inmunización profundizan la desigualdad y afectan principalmente a las poblaciones más vulnerables.

“La vacunación debe entenderse como una protección a lo largo de toda la vida, desde la infancia hasta el embarazo y la adultez mayor”, señaló.

Vacunas que siguen salvando millones de vidas

A pesar de la caída en algunos esquemas de cobertura, las proyecciones globales siguen mostrando el impacto positivo de la inmunización. Se espera que entre 2021 y 2030 las vacunas prevengan 51 millones de muertes en el mundo y alrededor de 3.6 millones en el continente americano.

Por ello, durante la Semana Mundial de Inmunización 2026, expertos coincidieron en que el reto ya no depende únicamente de la ciencia o de producir vacunas más avanzadas. También implica recuperar la confianza pública, modernizar los sistemas de salud y construir mensajes claros que logren conectar nuevamente con la sociedad.

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